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Historia

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La riqueza arqueológica atestigua su ocupación desde el Paleolítico Inferior, hasta la actualidad sin interrupción. De la Edad del Bronce, encontramos poblados como el del Cortijo de los Cuatro Vientos o Bretaña, o el de Cornicabral. Una nueva ordenación del territorio se define al final de la Etapa Ibérica, con Morrón de Guadahornillos como centro de control.

En época romana Beas se consolida como núcleo urbano, quedando hoy día numerosas manifestaciones, como villas, calzadas, destacando el Puente Mocho. El pueblo visigodo también dejará constancia de su paso.

Durante el periodo islámico, que duró 5 siglos y cuyo máximo esplendor se alcanzó en tiempos de Abderramán III, formó parte del gran distrito de la Alpujarra y Elvira, junto a Jaén y Jódar, contó con un amplio recinto fortificado, hoy desaparecido, con al menos cuatro torres en su flanco norte y en uno de sus extremos el alcázar rodeado por una barbacana.

Fernando III conquista Beas entre los años 1224 y 1227 incorporándola a la Corona de Castilla, concediéndole como premio a su canciller Don Juan, Obispo de Osma, el Castillo y la Villa de Beas y éste a su vez la permuta con el Maestre de Santiago a cambio de heredades.


Posteriormente en 1239 se le conceden fueros y privilegios (carta puebla, escudo de armas y término propio). Según esto se demuestra que ya en 1239 Beas tiene título de Villa. En 1575 aparece en las Relaciones Topográficas de Felipe II como un centro económico floreciente de la zona de Segura. Tenía unos 4.500 habitantes y una fuerte actividad agraria, doce molinos harineros, dos destinados al aceite y cinco batanes para transformación de la lana e industria pañera.

Este mismo año Sta. Teresa de Jesús funda el primer convento de la Orden de las Carmelitas Descalzas en Andalucía denominado "San José del Salvador". Tres años más tarde llegará San Juan de la Cruz.

Tras la reconquista estuvo incluida primero en la demarcación territorial de Toledo y dentro de la Encomienda de la Orden de Santiago, pasando, posteriormente, a la dependencia del Gobernador de Segura. Así formó parte del Común de Segura y todo su territorio se rigió por las Ordenanzas. En 1748 entra a formar parte de la Provincia Marítima de Segura de la Sierra. En 1755 el consejo de Ordenes Militares manda que sea derribada la muralla de la frontera de Beas y el Fuerte de cuatro torres almenadas que estaba adosado. A mediados del siglo XIX su población descendió a unas 2.695 personas.

La villa era sólo testimonio del esplendor pasado y de los desastres ocurridos a principios de siglo con la ocupación francesa que en su huída de la batalla de Bailen, sufrió incendios, afectándose de manera irreparable su patrimonio histórico-artístico, como la Iglesia Mayor Santa María de Gracia, las Casas Consistoriales de la Encomienda, Conventos y Ermitas.