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Patrimonio Cultural

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VILLA ROMANA DE LOS BAÑOS
Romana · Siglos I-II

El Yacimiento de la Villa Romana de Los Baños, se sitúa en el municipio de Arroyo del Ojanco, muy próximo al cauce del arroyo del Ojanco, junto al cortijo de Los Baños del que toma su nombre. Se ubica sobre una superficie con débiles pendientes ocupada por olivar en su totalidad.

El yacimiento presenta la existencia de otros horizontes culturales, entre el Calcolítico y el Bronce Antiguo, si bien el más significativo es el correspondiente a la villa romana de época Bajoimperial dedicada a la explotación agropecuaria. El desarrollo de La Villa se inicia en torno a la segunda mitad del siglo I de nuestra era a juzgar por la existencia de algunas cerámicas romanas de tipo "terra sigillata", de origen sudgálico.

De esta época data una estructura de ladrillo de la que apenas se conservan restos. Posteriormente se produce una reestructuración con la construcción de nuevos edificios y de nuevos pavimentos sobre la base de gravas apisonadas y cal. Por último, la tercera fase desde el punto de vista estratigráfico e histórico, es la denominada como Baños III, Bajoimperial, a la que corresponden las estructuras de una gran villa con unos extraordinarios mosaicos correspondientes al área señorial de un asentamiento de marcado carácter agrícola.


EL TRAJE TÍPICO

Su origen se remonta al s. XVI y el más antiguo que se conserva, del s. XVIII, se encuentra en Arroyo del Ojanco. Las labores ganaderas y agrícolas y los días festivos dieron origen a dos tipos de vestimenta. En los bailes de bautizos, bodas y cosechas se utilizaba el de gala, que sigue usándose en todas las actuaciones de los grupos folclóricos y en toda la sierra son semejantes con pequeñas variantes.

La gente que nació el siglo XX modificó esta forma de vestir, dejándola más simple e igual a la de otras zonas rurales de España: sayas negras para las mujeres. Los hombres también de negro y de gris oscuro con traje de chaqueta corta, chaleco negro y camisa blanca, en la cabeza sombrero más bien pequeño.

HOMBRE · calcetines o cenojiles, pantalón de pana corto, blusa gris, gorra, esparteñas.

  • Calcetines · de lana gruesa o vendas que cubrían desde el tobillo hasta la rodilla, puestos encima de los calcetines; de color marrón o verde.
  • Esparteñas · alpargatas con suela de cáñamo o esparto y caras de tela banca y cintas negras. Se llevaron trenzadas de esparto
  • Pantalones · de pana lisa o de canutillo, de color negro.
  • Camisa · blanca, de manga larga con vistas. O chambra de pañete.
  • Chaleco · negro de pana lisa. La espalda de tela de raso también negra.
  • Chaqueta . y encima de todo una blusa gris, y los mas jóvenes, azul.
  • Faja · azul o negra. Se lleva enrollada a la cintura, dejando caer un extremo hacia la izquierda.
  • Antiparas · llamadas aquí antimparras, que son zahones de piel, normalmente sin peto, que cubren las piernas.
  • Sin adornos · Los más "pudientes" llevaban un reloj de cadena, de oro.
  • Sombrero · calanés o gorra de visera.


MUJER

  • Esparteñas · Alpargateñas y alpargatas de cintas.
  • Pañuelo · a la cabeza o al cuello, negro o de colores.
  • Medias · de lana o de algodón, negras, crudas o de listas de colores vivos, hasta debajo de la rodilla.
  • Camisa · de manga larga blanca.
  • Enaguas · finas para las fiestas, y de sayote para diario, llamadas sayas.
  • Justillo · sin cuello, de pico, con tres pinzas o tachones y tres morcillas donde luego sujetar las sayas y refajos.
  • No se llevaban bragas, ni prenda similar que las sustituyera. Entrarán en uso avanzado el siglo XX y para las mujeres mas pudientes.
  • Refajo · el de diario morado o rojo de lana, con un franja de pana lisa. La orilla del refajo se remata con un ribete de cordoncillo de lana, de colores, si el refajo es de fiesta, los ribetes y franjas eran de terciopelo. Tiempo después se sustituyo este refajo por una saya de gabardina, para diario; y para las fiestas, de raso negro.
  • Mandil · para las mayores negro, con tres lorzas amplias, y con encaje para los festivos; de colores para las jóvenes.
  • Faltriquera · que se llevaba debajo del refajo y es del mismo paño; en ella se guardaba el moquero, el dedal, la bellota de guardar las agujas, etc.
  • Alhajas · Pendientes de oro. Horquillas, peinetas, imperdibles, broches de oro. No se usaban collares.
  • Peinados · Siempre recogido en moño.


LOS CRISTOS

Los bailes típicos serranos se remontan al s. XVI, excepto las Pesás de Beas de Segura que son anteriores, de los s. XIV-XV. Estos bailes fueron traídos por castellanos, murcianos y malagueños. En todos los pueblos hay grupos folclóricos que actúan dentro y fuera de la Sierra.

Son muy típicas las Jotas y Jotas con Seguidillas, Malagueñas y Toreras. Se desarrollan a partir del s. XVI, con aires castellano-manchegos tomados a la vez de Aragón, que entroncan con el alma serrana que les imprime su sello personal.

Los Cristos, cuyo origen se remonta al s. XVII son Jotas y Seguidillas desgajadas de las Pesás como elemento profano. Por influencias de Beas y de la Sierra Profunda existe una variedad de Cristos en Arroyo del Ojanco. En ambas localidades se bailan en fiestas y en días señalados.

Actualmente algunos grupos folclóricos han recuperado el alma serrana y aprendido de sus ancianos los pasos y la música.