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Al Andalus

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Los árabes entran a España casi por casualidad en el año 711 y se quedan en la Península ocho siglos.
La provincia de Jaén estaba dividida en coras, que eran circunscripciones territoriales constituidas en distritos, en los que se hallaban ciudades, aldeas y castillos.

El distrito de Segura pertenecía a la circunscripción de Jaén, regida por un representante civil de la administración central cordobesa. Según Mahlli, en la Sierra de Segura existían gran cantidad de aldeas, refugios y fortalezas. En el siglo XI Segura ya es famosa por ser la sede de un pequeño señorío muy influido por los taifas de Levante, en el que gobernaba Said b. Rafil.

Esta fortaleza fue incorporada con el transcurso del tiempo a las posesiones de Alí b. Muyahid Iqbal al-Dawla, señor de Denia. Cuando el emir de Zaragoza al-Muqtadir b. Hud se apoderó de los estados de al-Dawla, Segura permaneció independiente durante mucho tiempo bajo el gobierno de Siray al-Dawla, hijo de Ali.

A la muerte de Siray al-Dawla, quedaron encargados de la fortaleza y de la protección de la familia de ibn Muyahid unos siervos suyos, los Banu Suhayl (o Sahl). Estos pensaron que vendiendo las posesiones a los reyes vecinos podrían sacar buenos beneficios.

 

En el año 1079, Ammar, ministro del rey al-Mutamid de Sevilla, que ya había dado muestras de rebeldía contra su rey, conquista Murcia y decide instalarse en esta ciudad durante algún tiempo. Más tarde se dirige a Zaragoza para ponerse al servicio de al-Muqtadir.

A la muerte de éste le promete a su hijo entregarle la fortaleza de Segura, a donde se encamina para tratar la compra con los Banu Suhayl. En la plaza de la fortaleza le tendieron una emboscada y lo entregaron a al-Mutamid de Sevilla quien tomó posesión de Segura en el año 1085 .

En el año 1091 Segura es ocupada por los almorávides que se la habían disputado al rey de Sevilla, convirtiéndose la zona en región fronteriza con carácter militar, ya que desde aquí se van a producir muchos enfrentamientos entre cristianos y musulmanes. El río Guadalimar en 1132 será lugar de concentración de las tropas almorávides contra los cristianos de Toledo.

En 1140 comienzan las sublevaciones andalusíes contra los almorávides a los que se odiaba muy profundamente. Los reyes o señores de Segura y su población siempre estuvieron contra ellos. Según Emilio de la Cruz Aguilar tanto los señores como la población fueron cristianos mucho antes de la misma reconquista.

Segura de la Sierra tiene una situación estratégica, porque servía para conectar Andalucía con Levante y Granada, no sólo como control demográfico y militar sino para establecer las conexiones comerciales que exigía una tierra tan rica como ésta. Para proteger el mercado era necesario construir gran cantidad de fortalezas. Principales productos que se exportaban de la Sierra: miel, carne de cordero, madera de pino para la fabricación de vigas y pilares de construcción externa, más que para muebles finos; alquitrán y pez para la construcción naval. Según Emilio de la Cruz las construcciones de madera ya se documentan en época árabe en el siglo XI a través de los ríos Guadalquivir y Guadalimar. Minas de cobre cuyo material se exportaba al Yemen, Irak y Siria.

En la zona de Segura había un pantano construido por Hamusk, de donde viene el nombre de Amurjo, en Orcera, que regaba una lustrosa huerta. En los bosques de Segura se cobijaban los ciervos, halcones, gamos, jabalíes y corzos.

Fortalezas según las cuatro vías de vigilancia que sugiere Eslava Galán: 1) remontando el curso del Guadalimar: Bujalamé, La Puerta de Segura, Cardete, Peñafleita y Tasca. 2) Camino de Riopar a Bujaraiza: Siles, Morles, Puentehonda, Benatae, Orcera, Segura y Hornos; 3) por el Norte, a través de varios caminos secundarios, desde Montiel: Villarrodrigo y Torres, Génave, y Matamoros.

Por el Sur: el de Beas, que va al de Puente de Génave o a la Puerta. El primero vigilado por la Torre, cerca de Peñolite y el segundo por Catena, Espinareda y la Torre.