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Historia

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La Puerta de Segura, antiguamente denominada "Lugar Puerta", debe el nombre a su enclave natural, es histórica y geográficamente la entrada a la Sierra de Segura; el nombre "Segura" no se le añade hasta 1917. Asentada en un valle surcado por el río Guadalimar, su puente une dos núcleos de población: al norte Las Riscas y al sur el Peñón.

Estuvo poblada desde el Paleolítico. Los primeros pobladores, en el Paleolítico Medio (Musteriense), se asientan en las márgenes del río Guadalimar, dedicándose a la caza y a la recolección.

En la Edad de Cobre ocuparon las cuevas del Pastor y de la Reina, a las que hay que unir las del Gallo y la Carrascaílla que seguirían habitadas en la Edad de Bronce.

El carácter estratégico de La Puerta de Segura, paso entre la Alta Andalucía y Levante, se pone de manifiesto en el periódo ibérico en Bujalamé, un poblado ibérico del siglo IV a.C., época de mayor esplendor de esta cultura mediterránea.

En el yacimiento se adivina parte de la situación de las murallas pero no la disposición del poblado probablemente enmascarado por depósitos sedimentarios, en otros puntos, arrasado por efectos erosivos naturales y antrópicos; en cualquier caso, este "oppidum" ibérico debió tener similares características a otros con los que en principio comparte una posición privilegiada para la defensa y el abastecimiento desde el río y los terrenos de cultivo anexos.

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El entramado urbanístico de esta localidad se configura en la Edad Media, de carácter defensivo adaptado a medio físico, calles inclinadas, estrechas y tortuosas y callejones sin salida. Todo protegido por el castillo y el río que con su puente definido en las Relaciones Topográficas de Felipe II, en 1575, como "la cosa más fuerte que hay en España..." ejercieron durante la dominación musulmana el primer punto de resistencia o salvaguarda con que contaba Segura.

El paso del tiempo tan sólo nos ha legado de esta época un torreón y los cimientos del antiguo puente árabe que, al parecer, se levantó sobre basamento romano. El pequeño ojo del río, gracias al audaz sistema de compuerta de madera utilizado por los vecinos, quedaba taponado y hacía que el agua del río cercara la fortaleza, levantada sobre un zócalo rocoso.

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La Puerta de Segura fue conquistada en 1235 por Don Pelayo Pérez Correa, maestre de la Orden de Santiago al ganarse Segura, pasando a pertenecer a la provincia de Castilla y siendo mojón de reino de Murcia, Granada y Toledo. Perteneció a la encomienda santiaguista de Segura de la Sierra. Estuvo adscrita al Fuero de Cuenca desde 1246 a 1748 y contó con las Ordenanzas del Común de la Villa de Segura de 1580, que le concedía el privilegio de tener un régimen jurídico, económico y social propio.

La Ordenanza de Montes de Marina de 1748 fue la causa principal del fin del Común de Segura y su tierra, que acabó con los aprovechamientos forestales de los vecinos, mermó la ganadería y asoló gran parte de los bosques de la sierra al constituirse en la zona una entidad administrativa sin precedentes en un enclave como este, la Provincia Marítima de Segura, que perduraría hasta 1812.

La Puerta de Segura tuvo un lugar destacado en la Guerra de las Comunidades, en los comienzos del reinado de Carlos V. El Capitán de la Germanía de Villarrodrigo fue sentenciado a muerte por el bachiller Alcalá, siguiendo instrucciones de gobernador de Segura. Los hijos y amigos del capitán penetraron en la fortaleza de la Puerta, donde vivía el bachiller y le mataron. Después la justicia los hizo matar a ellos y clavar sus cabezas en la fortaleza.

El 22 de enero de 1811, La Puerta sufrió el ataque de las tropas francesas, incendiando la antigua iglesia, siendo edificada la actual en 1821 por el infante Francisco de Paula.

En 1833 se segrega de Segura y consigue el título de Villa en 1837, a la que se añade el término de "Segura" en 1917, para diferenciarla de otras poblaciones del mismo nombre.

Entre 1911 y 1930 se produce una corriente de inmigración que contrasta con los restantes decenios, debida a las obras de construcción del ferrocarril Baeza-Utiel a partir de 1927. La finalización de las obras arrastra un contingente considerable de personas.

Puente de Génave y Peñolite se le segregan en 1933, lo que supone un importante descenso demográfico y económico que continuó hasta la década de los sesenta.

Actualmente se siguen produciendo migraciones de temporada relacionadas con los tiempos muertos de la actividad agraria en la zona.