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Historia

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Hornos ha sido a lo largo del tiempo una zona rica en vestigios humanos, así remontándonos a su prehistoria, nos encontramos, con los restos de una necrópolis, del Calcolítico.

De la Edad de Bronce han salido a la luz varios yacimientos Argáricos donde los enterramientos en cista y los ajuares funerarios, con hachas, puntas de flecha, puñales, etc., son sus características principales.

Para el estudio de la prehistoria en Hornos, se realizó una excavación arqueológica en el yacimiento de Hornos, donde se evidenciaron varias etapas, desde el comienzo de su fundación en el Calcolítico y y una posterior ocupación en la Edad del Bronce.

De época romana quedan numerosos restos de lápidas, monedas, piezas cerámicas, etc. en el yacimiento de La Laguna.

La época islámica en la de zona Hornos y en la sierra en general, sufrirá periodos de rebeliones contra las sucesivas autoridades que pretendan imponerse. La población en su mayor parte fue muladí, aunque también entraron sirios y otras familias árabes menos importantes.

Hins Furnus (Hornos) será durante el siglo XI y XII zona de gran esplendor, consolidándose como la mayoría de las ciudades colindantes, región fronteriza de la que partirían expediciones guerreras contra los cristianos. Al parecer Hornos era una aldea cuyo emplazamiento en lo alto de la peña la hacía inaccesible y un recinto murado, quizá con alguna otra defensa en la parte más elevada. Del arte musulmán en Hornos se conserva, restaurada, parte de las murallas con interesante puerta en acodo, posiblemente de tipo almohade.

A destacar, el jarrón procedente de la Iglesia de Hornos de Segura, de tipo Nazarí, de idéntica factura al jarrón de la Alhambra con vidriados y motivos en azul y oro sobre fondo de esmalte blanco, con una decoración dispuesta en fajas verticales separadas por líneas azules alternando inscripciones cúficas y temas florales con atauriques en el cuello y en la única asa que conserva. Hoy se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional, como una verdadera joya del Arte Musulmán.

La población fue conquistada en 1239 por D. Rodrigo Iñiguez, maestre de la Orden de Santiago y quedó adscrita a la encomienda de Segura de la Sierra, dependiente en lo espiritual de la diócesis de Cartagena, desapareciendo toda la estructura musulmana sobre todo en la preeminencia de la agricultura, que da paso a la explotación ganadera.

La Orden construyó el actual Castillo de Hornos. En la parte más elevada erigieron el alcázar y en su interior la torre del homenaje y un aljibe. Este último y las otras tres torres del recinto parecen ser más antiguas, de época almohade.

Pero no fue esta la única fortificación, pues por la posición de Hornos en el flanco de la sierra, dentro de su término se levantaron varias fortificaciones.

Al sur de la población, en una isleta del pantano del Tranco, unas veces aislados por las aguas y otras no, se conserva el Castillo de Bujaraiza, con recinto poligonal y torre. Entre las torres que poblaban su territorio destacaba la de Bujarcaiz, hoy cubierta totalmente por las aguas. En siglos posteriores, Hornos formará parte de las turbulencias que acaecen en España.

Los siglos XV y XVI serán importantes económicamente, hecho demostrado por la crecida urbanística que se experimenta. Hornos fue uno de los lugares, junto con Segura de la Sierra, desde la que los miembros de la familia Manrique intervinieron activamente en la política castellana del siglo XV.

Esta familia estuvo por lo general enfrentada a los reyes Juan II y Enrique IV, ya que siempre controlaron buena parte de las fuerzas y recursos de la Orden de Santiago, de la que don Rodrigo Manrique, comendador de Segura llegó a proclamarse Gran Maestre, resistiendo y derrotando en Hornos a las tropas enviadas contra él por Juan II y su valido don Álvaro de Luna.

En el siglo XIX, extinguidas las órdenes militares y los señoríos, entrará en esta sierra un nuevo ente moderno que explotará en régimen de monopolio la zona y en su sector exclusivamente maderero.

El periodo de mayor expansión de la población fue de mediados del siglo XIX a mediados del siglo XX . En la primera fecha la población había alcanzado los 604 habitantes, a finales del XIX ascendía a 1.796, a mediados del XX se cifra en 3.012.

Durante estas fechas se produjo la demarcación del municipio dentro de la provincia de Jaén, tras una etapa de adscripción y "pertenencia a la provincia de Murcia".

A partir de mediados del XX se produce una etapa de decrecimiento hasta llegar a los 649 habitantes con que cuenta en la actualidad. Este pueblo serrano, enclavado en un risco, y con aire medieval, fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1985 y antes de 1990 ya formaba parte en su totalidad de la Reserva de la Biosfera y Parque Natural Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas.