Rosa_sicula-04.jpg

Industria y comercio

Imprimir
PDF
AddThis Social Bookmark Button

 

El aislamiento exterior, la acentuada despoblación, una endémica descapitalización y la ausencia de cultura empresarial, son factores que ayudan a entender el escaso nivel de industrialización de la comarca Sierra de Segura, situada en una de las provincias de menor grado de industrialización de España.

Los abundantes recursos primarios que se generan en este territorio han sido secularmente exportados en bruto para ser transformados en otras zonas, sin generar localmente mayor valor añadido, riqueza y empleo.

No obstante, esta situación ha comenzado a cambiar perceptiblemente en los últimos años, especialmente en el sector del aceite de oliva, que como era de esperar, se va adaptando a los imperativos de agilidad y oportunidad empresarial que actualmente se imponen en los mercados de todo el mundo, dentro de una progresiva globalización real de los mismos.


LA INDUSTRIA DEL ACEITE DE OLIVA Y SUS DERIVADOS

Las industrias dedicadas a la obtención del aceite de oliva (almazaras) y sus derivados (aceite de orujo, carbonilla) constituyen la principal actividad fabril en este territorio, sobre todo por el volumen de riqueza que generan anualmente y en menor medida, por el empleo que proporcionan, de forma temporal o permanente. En los últimos años se advierte un notable impulso de esta industria aceitera local, a través de diversos indicadores como la creación de nuevas empresas, readaptación y reubicación de instalaciones, modernización de las mismas, etc., que contrasta con la relativa atonía del resto de actividades industriales en la zona.

Este dinamismo es fruto de la excelente coyuntura que viene conociendo el olivar jiennense al calor de las subvenciones procedentes de la Unión Europea.

Una mención aparte merece la denominación de origen  del aceite de oliva existente en la Sierra de Segura. En este caso el equipo técnico que integra el Consejo Regulador de la Denominación de Origen es el encargado de controlar toda la cadena de producción, desde que la aceituna está en el árbol hasta el momento final de la venta del aceite envasado en el mercado, para garantizar que se cumplen todas las exigencias de calidad que conlleva la denominación de origen del aceite producido.

La calificación del aceite se lleva a cabo por un equipo de catadores profesionales, que se encarga de seleccionar las partidas de aceite de cada almazara que pueden etiquetarse y venderse con el distintivo que otorga la denominación de origen. Existe, asimismo, un riguroso control numérico en la fabricación de las etiquetas.

También merece un comentario especial la experiencia llevada a cabo por la Sociedad Cooperativa Andaluza Sierra de Génave, dedicada a la producción, envasado y comercialización de aceite ecológico. Se trata de una demostración de las grandes posibilidades que abre este tipo de producción, la cual exige un tratamiento sostenible en el abonado, lucha contra las plagas, utilización de insumos necesarios, investigación y desarrollo, etc., que requieren un esfuerzo conjunto de los actores públicos y privados involucrados en el mismo.

El origen de esta iniciativa se remonta a 1985, momento en que un reducido número de olivareros de Génave, alentados por la Delegación Provincial de la Consejería de Agricultura y Pesca, decidieron incorporar técnicas y métodos de cultivo ecológico a sus explotaciones, aisladas físicamente de la gran masa de olivar segureño. En la campaña 1988/89 comenzó a funcionar la almazara construida por la cooperativa, que en ese momento contaba con 45 socios, llegando a una molturación de aceituna de 300 toneladas.

Tras más de una década de funcionamiento, el número de socios supera el centenar y se calcula una molturación aproximada de 2,5 millones de toneladas de aceituna en la campaña 2001/2002, habiendo crecido la superficie dedicada al cultivo ecológico en más de mil hectáreas, con una importante expansión en los municipios vecinos de Torres de Albánchez y Villarrodrigo.

El éxito empresarial alcanzado por la Sociedad Cooperativa de Génave ha impulsado la ampliación de instalaciones para incorporar su propia línea de envasado, así como una cocina industrial para la fabricación de platos precocinados y elaboración de conservas vegetales, a fin de aprovechar la imagen de calidad de la marca del aceite ecológico de Génave.

En este caso, el aceite producido se certifica por la Asociación Comité Andaluz de Agricultura Ecológica, uno de los organismos de certificación en Andalucía. Para garantizar la máxima calidad del producto, la Sociedad Cooperativa de Génave cuenta, sin embargo, con su propio plantel de catadores profesionales para la selección de los mejores aceites en cada campaña.

Se trata de mostrar al consumidor la seguridad de que adquiere un producto cuya elaboración ha sido realizada con métodos respetuosos con el medio ambiente y cuya calidad está perfectamente asegurada.

El 80% del aceite ecológico se vende envasado, siendo Japón el principal mercado de destino, ya que aproximadamente la mitad de la producción local de aceite ecológico se consume en dicho país. Otros mercados de venta del producto son Estados Unidos y la Unión Europea, destinándose sólo una pequeña parte de la producción al mercado nacional.

Por el momento, esta producción se encuentra muy localizada en la parte más septentrional del área de influencia socioeconómica del Parque Natural, con una progresiva extensión a otras zonas de estas comarcas. De hecho, un grupo cada vez más numeroso de olivareros ha conseguido registrar sus explotaciones en el Comité Andaluz de Agricultura Ecológica y vienen molturando su aceituna en la Sociedad Cooperativa de Génave, aunque no figuran inscritos en la misma como socios.

Otro de los aspectos de interés de estas nuevas instalaciones es la planta generadora de energía eléctrica, que funciona a partir de la combustión de los restos de biomasa suministrados por plantas orujeras, aprovechando de ese modo, localmente, todos los subproductos del olivar y proporcionando energía eléctrica a las propias industrias del sector.

 

LA TRANSFORMACIÓN INDUSTRIAL DE LA MADERA

La incapacidad mostrada hasta ahora para transformar y comercializar la madera, constituye una asignatura pendiente del empresariado local y de las instituciones encargadas de promover el desarrollo industrial en la zona.

En el caso de la transformación de la madera, la escasa tradición de iniciativa privada local que se encargue de esta actividad proviene fundamentalmente del hecho de que el propio Estado, a través de rematantes ajenos o empresas públicas, haya realizado directamente durante siglos la escuadría de la madera, anulando de hecho la iniciativa privada, pues los trabajadores siempre se empleaban por cuenta ajena.

Además, las muy escasas industrias tradicionales existentes han ido cerrando su actividad paulatinamente, lo que se ha traducido en una pérdida de potencialidad de este subsector en estas comarcas.

A la clausura de las históricas serrerías de La Puerta de Segura, Orcera y Siles se unió, poco después de crearse el Parque Natural, el cierre de las instalaciones de la factoría que RENFE poseía en Vadillo-Castril (Cazorla). Todo lo cual supuso una importante destrucción de empleo local (sólo en esta última empresa se perdieron más de cien puestos de trabajo directos) y la emigración de mano de obra cualificada, capaz de transmitir sus conocimientos a nuevos emprendedores locales.

Las industrias locales de transformación de la madera se limitan a dos serrerías localizadas en Orcera y Siles, que se aprovisionan de materia prima de las exiguas cortas que se ofertan en montes particulares de la zona o de otras que tienen lugar en montes localizados fuera de estas comarcas.

Esta situación reclama pues, como se ha señalado, la realización de los Planes de Ordenación de la totalidad de los montes públicos existentes en el Parque Natural y su área de influencia socioeconómica, a fin de conocer las posibilidades de obtención de madera y alentar de ese modo un aprovechamiento sostenible de este recurso.

La actividad principal de dichas industrias madereras es hoy día la fabricación de palets, existiendo además una reducida parte de madera que se dedica a carpintería y siendo prácticamente inexistente la demanda de viruta para embalaje por parte de industrias de cerámica levantinas, que hasta hace pocos años se habían abastecido de este producto en la zona. La distribución del mercado de palets es variada.

La economía serrana se beneficiaría enormemente si la madera se transformase, al menos en su primera fase, en la zona, puesto que ahora, saliendo en bruto, no es más que un producto vendido a bajo precio que deja escasas rentas añadidas en la economía de la zona. La realidad es que no es tarea fácil, al menos en las circunstancias actuales.

 

LA TRANSFORMACIÓN INDUSTRIAL DE PRODUCTOS GANADEROS

La transformación local de los productos cárnicos y lácteos que suministra la abundante cabaña ovina y caprina muestra similares rasgos de debilidad industrial que en el caso del aprovechamiento de la madera. Estas actividades fueron objeto de especial atención por parte del Primer Programa de Fomento del Parque Natural impulsado por el Instituto de Fomento de Andalucía, que consideró prioritaria la potenciación de este sector, apoyando su promoción con diversos incentivos empresariales.

Sin embargo, aún hoy día, como ha sucedido tradicionalmente, los chotos y corderos siguen vendiéndose vivos a intermediarios que, a su vez, los revenden a mataderos de Murcia y Levante, que es el destino principal de la producción comarcal de carne.

Los mataderos locales no se encuentran actualmente preparados para asumir un incremento sustancial de la transformación de la materia prima local, lo cual es una debilidad que sobresale principalmente en los municipios de mayor producción ganadera, como Santiago-Pontones. Ni siquiera las nuevas explotaciones intensivas de ganado han sido capaces de generar en sus inmediaciones una pequeña industria cárnica.

Respecto a la carne de monte procedente de las especies cinegéticas que se abaten en el Coto Nacional de Cazorla y Segura y en los diferentes cotos existentes en el territorio, existe un desaprovechamiento bastante generalizado de las posibilidades que ofrecen estos recursos locales. Aunque hay numerosos ganaderos locales que producen leche de cabra, no existe hasta la fecha una vinculación comercial directa entre éstos y la industria quesera local, de forma que esta industria adquiere la materia prima a la misma empresa foránea a la que los ganaderos venden su leche a granel.

Por motivos diferentes, también se abastecen en el exterior las distintas industrias chacineras locales, que adquieren la carne de cerdo en los grandes mataderos de la provincia de Jaén y otras provincias vecinas. La proliferación de secaderos de jamones durante los últimos años es otra actividad a resaltar, aunque como en el caso anterior, la materia prima y el primer proceso de transformación se realicen fuera de la comarca.

En pequeños establecimientos familiares se elaboran excelentes embutidos que están consiguiendo abrirse paso en un mercado muy competitivo.

Ello viene a mostrar que este tipo de productos de la tierra posee nichos de mercado cuando se aborda una estrategia basada en la imagen de marca natural de calidad.

 

LA INDUSTRIA LOCAL DE LA CONSTRUCCIÓN

La actividad de la construcción tiene una extensión relevante en esta comarca y genera un importante volumen de empleo. En los últimos años, el parque de viviendas nuevas y rehabilitadas ha aumentado considerablemente, en relación sobre todo con el turismo rural y la segunda vivienda. La falta de mano de obra en dichos ámbitos es atendida, por una población joven y poco cualificada que encuentra de ese modo un medio de vida.

Finalmente, el desarrollo de la construcción suele impulsar el crecimiento de otro tipo de industrias relacionadas, como la carpintería de madera, la carpintería metálica, la fabricación de materiales de construcción, o las instalaciones eléctricas, entre otras. No obstante, la relevancia de estas industrias vinculadas a la construcción es meramente testimonial en la zona.