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Aprovechamientos piscícolas

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En los diferentes tramos de los ríos y pantanos de al Sierra de Segura la pesca constituye una de las actividades deportivas más arraigadas y con mayor demanda social en la zona. El desarrollo de este aprovechamiento ha corrido parejo al del Coto Nacional de Caza, conformándose durante muchos años ambas actividades como el principal reclamo para el esparcimiento y recreo en este territorio.

Desde la regulación introducida por el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales y el Plan Rector de Uso y Gestión del Parque Natural, la actividad se realiza, de acuerdo con el estado de las poblaciones piscícolas, conforme a los planes técnicos anuales, en los que se establecen los días hábiles, cupos máximos, y modalidades de captura, favoreciéndose la pesca sin muerte.

Concretamente, respecto a la trucha común el PRUG establece priorizar las repoblaciones de esta especie y restringir las sueltas de trucha arco iris a los tramos no aptos para la primera, y fomentar su recuperación.

La actividad piscícola debe orientarse, pues, a una pesca de calidad, supeditada por supuesto al mantenimiento de las poblaciones autóctonas, favoreciendo el desarrollo de éstas y promoviendo el control y reducción de las especies introducidas. Deberá favorecer la pesca sin muerte y evitar las repoblaciones de especies alóctonas, incluida la trucha arco iris, salvo en aguas donde no exista ni pueda colonizar la trucha común.

También deberá procurarse que vuelvan a ser aptas para las especies autóctonas las aguas que históricamente las albergaron. No obstante, no por el hecho de establecer una regulación han dejado de existir problemas, como la infección provocada en los ríos del parque en el año 2001 por la suelta de trucha arco iris infectadas, a causa de la cual hubo de decretarse la veda temporal en todos los cotos del Parque.

Deberá favorecer la pesca sin muerte y evitar las repoblaciones de especies alóctonas, incluida la trucha arco iris, salvo en aguas donde no exista ni pueda colonizar la trucha común.

Las especies que hoy pueden capturarse son la trucha arco iris, el barbo, la boga, la carpa, el cacho o bagre, y el black-bass.

Para la pesca de la trucha existen varios cotos trucheros establecidos en diferentes tramos de los ríos o sobre determinados perímetros de los embalses. El periodo hábil de pesca en cada uno de ellos depende de su régimen, según se trate de baja o alta montaña, aunque existen tres cotos intensivos en los que se puede pescar durante todo el año. En todos los cotos existe un número máximo de capturas de diez ejemplares, de los que solamente cuatro pueden ser truchas comunes, en el caso de que el coto esté autorizado para la pesca de esta especie.

En los cotos que sólo está permitida la pesca sin muerte, no hay límite de capturas, debiendo devolverse al agua de manera inmediata los ejemplares capturados. Las tarifas que se cobran para la realización de esta actividad diferencian según el lugar de residencia de los pescadores, siendo más baratas para los locales que para los regionales y nacionales.

Cabe resaltar la buena aceptación y creciente utilización de los cotos y tramos libres de pesca sin muerte y la buena repercusión que ha tenido en la población de trucha común. Finalmente, hay que señalar, que hace algunos años se pusieron en marcha varias iniciativas para la construcción de piscifactorías privadas en las proximidades de los ríos Borosa y Zumeta, para la cría y explotación comercial de truchas.

Sin embargo, hoy día sólo permanece abierta la piscifactoría del Borosa, gestionada por la Consejería de Medio Ambiente, que se dedica a la cría de ejemplares para repoblación de los ríos, piscifactoría que deberá evitar en el futuro episodios como la infección provocada en los ríos mencionada anteriormente, acaecida en 2001.

En contraste con el limitado aprovechamiento de este recurso, la trucha figura en la carta de la inmensa mayoría de los restaurantes de la zona y constituye uno de los platos más demandados de la gastronomía local, junto a la carne de monte.

Estas truchas poco o nada tienen que ver con la actividad piscícola de la Sierra de Segura, dado que la trucha común no es comercializable y la trucha arco iris se produce sólo en una piscifactoría, pero no para consumo humano.