DSCN0032.jpg

Aprovechamientos cinegéticos

Imprimir
PDF
AddThis Social Bookmark Button

 


Desde el momento de la constitución del Coto Nacional de Caza, la actividad cinegética se convirtió en un aprovechamiento económico de gran importancia, compitiendo con otros tan arraigados en estos montes como el forestal y ganadero. Las especies que pueden capturarse (ciervo, gamo, muflón, jabalí y cabra montés) despiertan un fuerte atractivo entre un colectivo cada vez más abundante de cazadores, dispuestos a afrontar unos costes que crecen de forma paralela a la demanda.

La caza mayor se lleva a cabo en la comarca en el interior del Coto Nacional de Caza o en el resto de terrenos cinegéticos fuera del mismo.

El Coto Nacional de Caza tiene una extensión superior a las 67.000 hectáreas, de las cuales más del 91% son de titularidad pública, repartidas muy desigualmente entre los diez municipios que lo integran, aunque sólo dos de ellos, Santiago-Pontones y Cazorla concentran más del 56% de la extensión pública del mismo.

Hasta mediados de la década de los ochenta la caza mayor no estuvo sometida a ningún tipo de control extraordinario, más allá del derivado de la ley y reglamento que dieron origen a esta figura de protección cinegética y que establecían determinados periodos hábiles de caza para cada especie, conociéndose a comienzos de cada temporada el número de ejemplares de cada una de ellas que podía cazarse. De esta forma, los cazadores optaban a su captura previo sorteo y pago de la correspondiente licencia, cuyo precio era variable según el tipo de animal.

Tras la creación del Parque Natural, que coincidió con una fuerte epidemia de sarna sarcóptica que estuvo a punto de provocar la extinción de la cabra montés, el aprovechamiento de la caza se vio sometido a una superior regulación, quedando supeditados los intereses cinegéticos a los de conservación del espacio protegido, dentro del cual está incluido el Coto Nacional de Caza. La existencia de la sarna obligó, igualmente, a una veda temporal de la caza de la cabra montés, uno de los principales atractivos de este coto.

No obstante, ello fue contrarrestado por la intensificación de los descastes selectivos de otras especies a unos precios muy competitivos en el contexto de la caza mayor jiennense, lo que favoreció la presencia de un tipo social de cazador que hasta entonces apenas había estado presente en el Coto Nacional, reservado durante años a las elites políticas y clases dominantes del Estado.

Pasados esos críticos momentos, la situación de la caza mayor en el coto ha ido normalizándose bajo la regulación, introducida en 1999, por el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales y el Plan Rector de Uso y Gestión del Parque Natural. De este modo, la actividad cinegética ha quedado supeditada al mantenimiento del equilibrio entre las diferentes poblaciones animales, favoreciendo el desarrollo de las especies autóctonas y promoviendo el control y la reducción de las especies que se introdujeron en la zona poco antes de la creación del coto.

Entre las diferentes modalidades y especies de caza se encuentran la caza de trofeo, la caza selectiva (en las modalidades normal y especial), la caza del jabalí y la caza para el control de determinadas poblaciones. La caza de trofeo se refiere a la obtención de especies con trofeo homologado por la Comisión Nacional de Homologación de Trofeos de Caza, que incluye los mejores ejemplares y los que reportan un mayor beneficio económico.

Los permisos incluyen una cuota de entrada y otra complementaria, que se determina según los ejemplares abatidos. Asimismo, las tarifas son diferentes según el lugar de residencia de los cazadores, haciéndose un descuento del 52% para los cazadores locales y del 20% para los cazadores regionales. Durante la temporada 2001-2002 se abatieron 59 ejemplares en la modalidad de caza de trofeo, que arrojaron una tasación total de 10.217 €, correspondiendo el número de capturas principalmente al gamo y ciervo, que fueron también las especies que aportaron mejores resultados económicos.

La caza selectiva se practica bajo dos modalidades diferentes, la normal y la especial. La caza selectiva especial tiene como finalidad capturar aquellos ejemplares de cabra montés con más de cinco años, ciervos con trofeo de más de ocho puntas, muflones con más de 140 puntos y gamos con más de 160 puntos. En la temporada 2001-2002 se abatieron 86 ejemplares bajo esta modalidad de caza selectiva especial, que propiciaron ingresos directos cercanos a los cuatro millones de pesetas. Por otra parte, la caza del jabalí está permitida a quienes disponen de los permisos de caza de trofeo o de caza selectiva especial, además de a los cazadores que abonen la tarifa específica para ello.

Durante la temporada 2001-2002 se abatieron 108 jabalís que reportaron un total de 11.419 €. Finalmente, hay que citar la caza selectiva normal y la practicada para el control de determinadas poblaciones. La caza selectiva normal afecta a los ejemplares de menor envergadura y con deformidades en su cuerna, mientras que la caza para el control de poblaciones tiene como objetivos reducir las especies de gamos y muflones en aquellas zonas donde estos animales ejercen una fuerte competencia con el ciervo, y aligerar su presión en las inmediaciones de zonas cultivadas.

Asimismo, los descastes van dirigidos a equilibrar las relaciones entre poblaciones macho y hembra en la cabra montés y el ciervo.

Estas modalidades de caza selectiva normal y para el control de poblaciones suelen practicarlas cazadores locales, así como la propia guardería del coto, una vez que concluye la temporada de caza y se comprueba que no han sido abatidos los animales precisos.

Durante la campaña 2001-2002 los animales abatidos por estas dos modalidades fueron 1.391, de los cuales la guardería protagonizó el 75% del total, siendo las poblaciones hembra de gamo, muflón y ciervo las más afectadas.

Tras la promulgación de la Ley de Caza de 1970 fueron surgiendo también diversos cotos privados de caza mayor en fincas de dimensión superior a 500 hectáreas, que es el mínimo establecido en dicha ley para ello.

En la actualidad existen 20 cotos de dichas características en el Parque Natural y su área de influencia socioeconómica, con una extensión total superior a las 46.000 hectáreas.

Cotos privados de caza mayor, 2001

Ámbitos comarcales

Nª de cotos

Superficie (Has.)

Sierra de Segura

15

18.202

Sierra de Cazorla

1

696

Las Villas

4

27.322

Total

20

46.220

Entre los animales capturados en estos cotos los más frecuentes son el jabalí (227 capturas en el año 2001) y el ciervo (270 capturas en ese mismo año). Finalmente, diversos cotos de caza menor están autorizados para que sus socios puedan abatir en ellos las piezas de caza mayor que se encuentren dentro de sus dominios. Durante la temporada 2001-2002 se abatieron por este concepto 686 jabalís en las tres comarcas, además de un reducido número de gamos, ciervos y muflones en la Sierra de Segura.