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Turismo

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La favorable imagen que se había ido configurando de las Sierras de Segura y Cazorla como destino turístico alternativo desde comienzos de los años sesenta del siglo pasado recibió un espaldarazo fundamental tras su nombramiento en 1986 como Parque Natural. Desde entonces el número de visitantes y establecimientos turísticos no ha cesado de crecer, lo cual ha tenido una repercusión social muy relevante en términos de generación de empleo local y crecimiento de rentas. No obstante, este dinamismo tan favorable no está exento de contradicciones y conflictos ambientales y territoriales que deben ser afrontados a fin de no deteriorar la imagen de destino turístico sostenible.

El turismo en los espacios naturales protegidos debe desarrollarse de forma que no comprometa la conservación de sus paisajes y recursos naturales, que son la principal función que cumplen estos territorios para la sociedad.

Para hacer compatibles el turismo con la conservación, se precisan nuevas herramientas basadas en la participación de los actores implicados, que permitan ofrecer actividades turísticas con el mínimo impacto ambiental y los máximos beneficios, siempre pensando en la calidad de vida de la población local y en la conservación del patrimonio natural y cultural.

Surge así la Carta de Turismo Sostenible como un instrumento voluntario entre los actores implicados en el desarrollo turístico (los gestores de los espacios protegidos, los empresarios y las agencias de viajes), para favorecer la aplicación de los principios del turismo sostenible a través de una serie de acciones que se emprendan por los actores que firman la carta. Esta auspiciada por Europarc (www.europarc-es.org) , el foro donde están representados los Espacios Naturales Protegidos a nivel europeo.

La Junta de Andalucía presentó el Certificado de la Carta Europea de Turismo Sostenible que ha sido concedido al Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas por la Federación de Parques Nacionales y Naturales de Europa. Al adherirse a la Carta, el Parque Natural elige adoptar un desarrollo turístico sostenible y se compromete a favorecer la coherencia de las acciones que se lleven a cabo en el territorio y a tener en cuenta una perspectiva a largo plazo de la gestión del área.

Por otra parte, las iniciativas comunitarias LEADER y PRODER, aplicadas en estos últimos años en este territorio, así como las Consejerías de Medio Ambiente y de Turismo, Comercio y Deporte, han destinado ayudas de diferente cuantía e impulsado proyectos propios que han sido decisivos para la creación de nueva infraestructura turística, decisiva para la diversificación de la tipología de alojamientos turísticos existente. De este modo, la estancia en hoteles puede hoy complementarse con una oferta de alojamientos en apartamentos y casas rurales, viviendas turísticas vacacionales, hospederías, campings y en la residencia de tiempo libre de Siles, que están incrementando el atractivo turístico de esta comarca serrana.

En este sentido hay que resaltar el importante crecimiento de pequeños alojamientos rurales desde hace apenas un lustro. La decidida apuesta de la iniciativa privada por impulsar este tipo de alojamientos se ha visto secundada por un claro apoyo de recursos públicos con esta finalidad. Esta modalidad de alojamiento tiene una importancia destacada, y a que permite una entrada de ingresos a las familias que explotan las casas rurales, al tiempo que ofrece puestos de trabajo local, especialmente a mano de obra femenina. Asimismo, la explotación turística de las casas rurales constituye el mejor y, a veces, casi único incentivo para la rehabilitación y readaptación del hábitat rural. El turismo rural está contribuyendo, pues, a devolver vitalidad y perspectivas a una población que parecía no tener demasiadas alternativas de desarrollo.

La integración paisajística de las nuevas infraestructuras se está consiguiendo a través de dos vías diferentes. De un lado, fomentando la rehabilitación del patrimonio arquitectónico rural abandonado actualmente y que pueda ser readaptado p ara las nuevas funciones turísticas o actividades de uso público. De otro, mediante la promoción y el mantenimiento de las tipologías constructivas propias del medio rural, excluyendo el empleo de formas urbanas, como suele ser común en los establecimientos hoteleros y de restauración, y promoviendo el uso de materiales y colores en consonancia con el legado patrimonial de la arquitectura tradicional.

Además, el Plan de Ordenación del Territorio de Sierra de Segura integra las actividades turísticas y sus dotaciones y equipamientos, gracias a la puesta en valor de los recursos y a la promoción de la identidad diferencial de la Sierra de Segura como destino turístico específico, proponiendo la localización de una serie de dotaciones ligeras.

En este mapa puede apreciarse la localización de los principales ejes turísticos del Parque Natural y de la Sierra de Segura, tanto los tradicionales como los más recientes, cuya importancia, medida por el número de plazas que acogen, es directamente proporcional al grosor de la línea que los define.

El eje turístico tradicional del Valle del Guadalquivir, que se extiende desde el Puente de las Herrerías al sur hasta el cruce de Hornos de Segura al norte, en la intersección de las carreteras A-317 y A-319, sigue siendo el más relevante, y el que acoge el mayor número de establecimientos y plazas ofertadas, que equivalen al 53% del total. Este eje turístico se encuentra íntegramente en el interior del espacio protegido, razón por la que presenta el mayor tipo de conflictos entre la instalación de nuevas infraestructuras y la necesidad de atender a las exigencias de sostenibilidad ambiental.

Otro eje de comunicación tradicional es el relacionado con la carretera que une Córdoba y Valencia, que enlaza la parte occidental del área de influencia socioeconómica del Parque Natural, desde la comarca de Las Villas hasta el sector más oriental de la Sierra de Segura. En este eje resalta más la influencia de la carretera que el atractivo que despierta el Parque Natural.

Junto a estos ejes turísticos tradicionales, han ido surgiendo otros en los últimos años, a medida que ha ido creciendo el interés de los visitantes por estos espacios serranos.

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El eje que se extiende desde Cortijos Nuevos a Siles y el que desde esta última ciudad penetra en el corazón de la Sierra de Segura a través del Arroyo de los Molinos, agrupados bajo la denominación de Valle del Guadalimar, también ha emergido con fuerza en los últimos años, hasta eclipsar a otros ejes tradicionales. En estos momentos es el segundo eje turístico en importancia por el número de plazas registradas. En este eje, los dos campings existentes en Río de los Molinos y Fuente de la Canalica, con una capacidad de acogida de 664 plazas, son de titularidad privada, a diferencia de la mayor parte de los hasta aquí reseñados. Muestran la capacidad de arrastre que posee la iniciativa pública respecto a la inversión privada al promover instalaciones turísticas de calidad en espacios naturales.

Los dos ejes turísticos que han surgido en torno al río Segura y sus dos afluentes de cabecera, el Madera y el Zumeta, agrupados bajo la denominación de Cuenca del Segura, se encuentran actualmente en fase de consolidación. Se trata de la zona más despoblada y pobre del Parque Natural, así como la de más difícil acceso, todo lo cual ha condicionado el emplazamiento de instalaciones turísticas. Pese a ello, en la actualidad cuenta ya con 24 establecimientos y casi 500 plazas, lo que da idea de su atractivo turístico. Finalmente, las mejoras en las infraestructuras de aproximación al Parque Natural en esta zona van a posibilitar un mayor aprovechamiento de la misma en un futuro inmediato. Nos referimos, en concreto, a la apertura reciente del tramo de autovía que une Murcia con Caravaca de la Cruz, así como a las mejoras de las conexiones de la A-92 desde Cúllar-Baza hasta La Puebla de Don Fadrique.